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Escudo

El Rincón del Poeta

El sentido del ayer

A la sombra

“El vacío apagó el fuego, mi labios dejaron de sentir tus labios y el corazón volvió a cumplir la función física, dejo de reproducir mariposas.

Deje de respirar y morí en vida como un pez fuera del mar.

Pasa el tiempo, ese que corre lento, y vuelvo estar vivo pero incompleto.

Hay días en los que no me siento al caminar, solo divaga el cuerpo sin mente, ni sentimientos.

Me entrego a otros besos y no logro sentir la piel, mis dedos perdieron el tacto, sigo vivo pero incompleto.

Busco en la soledad y encuentro la verdadera compañía, un sentimiento real, ahí me encontré, me encuentro y como ave fénix de la vida a la muerte y de la muerte a la vida”

“El deseo de lo bello nubla los sentimientos.
Cierra los ojos, siente sus manos, sus besos, respira el aire que sale de su aliento.
Abre los ojos, observa su mirada pérdida y nada en su cuerpo ahogado en placer, vive el momento de locura y no vuelvas en sí hasta encontrar el gesto que la diferencia de las demás. De las demás batallas que haz luchado y perdido cada vez.
Te encuentras, ¿Dónde?…confundido entre besos, caricias y sueños fugaces, te pierdes, me pierdo y no despierto junto a ella.”

Ese nudo en tu garganta que es más duro de contenerlo
Tu mente centrándose en ese momento y en ese lugar
Tu cuerpo está en un trance de emociones… y
Tu cuarto se convierte en un calabozo y esa familia en los guardias de esa cárcel
Cada segundo que pasa es más impredecible y menos fácil de vivir.

Yesica García Pérez – 11-2

A la Sombra

A la sombra

A la sombra de la luna, del viento y los arboles; las lágrimas de ella caían formando un triste ¡ding-dong!, su llanto una canción, un poema con su silencio.

Arrojo una piedra a la luna, culpándola por su soledad; le dio una cachetada al viento, y al final solo se quedó en los árboles, tal y como siempre, triste, vacía y solitaria.

El viento

El viento

El viento se olvida de mí y mi ataca como si estuviese derribando una torre, enorme de sentimientos.

Se calmaba en la alfombra, y volvía a surgir de la puerta y de la nada. El cielo lo perdonaba con su gran compasión, para que el viento me molestase, y besar el principio y el final de mi corazón.

Pétalos sin color

Pétalos

Una rosa sin olor, sin la vanidad que la caracteriza, y con ausencia de color en sus pétalos; evoca en mí una soledad lejana y melancólica.

Un día triste, lluvioso y gris, atrae a mi mente la necesidad de meterme entre la lluvia y dejar que simplemente me empape.

Su despedida

Despedida

Su despedida me dio el derecho a vivir en una tranquilidad amarga y con un corazón millonario, 101 de valor. Un viaje con seres humanos libres del crimen del amor, llenos de justicia y sobrantes de libertad, sin un rastro de haber derramado sangre traicionera

¡Vuela el Ángel que llevo en mi interior y corre el caballero entre la gente! Intentando recuperar el sentimiento que un día tuve por él.


Gestora: María Fernanda López Restrepo – 10°3